APUNTES HISTÓRICOS DE LA PARROQUIA
Erigida canónicamente la Parroquia y nombrado el equipo sacerdotal para atenderla, surgió inmediatamente el problema del templo como lugar para la celebración del culto.
El Ayuntamiento de la ciudad no había reservado solar alguno dentro del ámbito territorial de la Parroquia. Sí lo había hecho en el territorio de algunas otras Parroquias eregidas en el mismo año.
Tampoco el Arzobispo tenía previsto el problema y encargó a los Sacerdotes nombrados que fueran buscando soluciones.
A los doce párrocos nombrados por el mismo decreto, nos dieron algunos criterios eclesiales y pastorales para tenerlos en cuenta.
..."Habéis de ser testimonio público de la Iglesia que opta por los pobres... No podemos pensar en templos majestuosos, que se convertirán en anti-signo para el mundo"...
Nos gustaba ciertamente un templo sencillo pero lo queríamos en una bajera buena, libre de columnas que pudiera ser al mismo tiempo digno y funcional. Quisimos que los bajos en construcción del 2 y 4 de Virgen del Puy, fuera ese templo sencillo y limpio de columnas.
Con el visto bueno del Sr. Arquitecto fuimos al Arzobispado y la Comisión de Obras no dio paso al proyecto por el precio abultado que suponía y por la precaria situación económica de la Diócesis que tenía que hacer frente a la dotación de doce nuevas parroquias...
Buscad, nos dijeron, una bajera en vuestra demarcación...
Fallados repetidas veces los intentos de acuerdo con el arrendatario, (y luego dueño) de la bajera de los "Cartones" en Eunate 4-6, tuvimos que buscar, no la mejor bajera posible, sino la única posible.
Ahí quedó instalado el templo. Era un viejo garaje, y quiso la casualidad, que en el altar nos pusieran las reliquias de San Auto.
En la misa de las siete y media, por la tarde del 31 de octubre del año 1970, fue bendecido e inaugurado el templo dedicado a San Vicente de Paúl. Don Pedro María Zabalza, a la sazón Vicario General de la Diócesis, bendijo el recinto sagrado, presidió la Eucaristía y pidió al Santo por toda la Comunidad Parroquial.
Afortunadamente, el templo se quedó pequeño.
Nuestra Parroquia se desmembró del territorio que entonces correspondía a la Parroquia de la Asunción. Por la fuerza del mismo decreto, también se desgajan nuestras Parroquias hermanas de San Alberto Magno y Nuestra Señora del Huerto.
El entonces párroco de la Asunción nos decía triste y emocionado. ¡Hay que ver! Es como si se me casaran tres hijas a la vez y se marcharan a vivir fuera. La Asunción hace de "madre" de estas parroquias, y es una madre tan pobre, que no puede daros de dote más que deudas.
Ello no obstante, nos trajimos como recuerdo de la casa materna, un Crucifijo que durante muchos años presidió nuestro templo y nuestras Eucaristías.
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Tenemos también la imagen de MARÍA, preciosa y delicada copia de la Virgen de GARINOAIN-CATALAIN, que está en el Museo Diocesano. Imagen románica del Siglo XIII. Dicen que está ataviada con los vestidos típicos de las Reinas de Navarra. |
Y se asienta en la hornacina de la izquierda la imagen de nuestro Patrono San Vicente de Paúl. Hay dos modelos de imagen del Santo que recuerdan sus gestos y actitudes. Una nos lo presenta con el Crucifijo en la mano, en actitud caminante, recorriendo senderos de evangelización. Nosotros elegimos la otra, la que muestra al Santo, cargado de niños pobres y abandonados que recogía por las aceras de París...
El Pueblo sencillo pidió que se dedicara el templo a San Vicente, en recuerdo agradecido a las Hermanas de la Caridad, que se encarnaron en la vida de las casas de Eguaras cuando éste era un barrio bastante marginado. ¡Recordad el día que inauguraron la Guardería Infantil!, Don Javier Urmeneta, alcalde de Pamplona, les decía: Vosotras, en nombre y con la fuerza de Cáritas, sois las pioneras en responder a las necesidades de nuestros barrios. Lo que hacéis, es de justicia que lo hiciera el Ayuntamiento,... pero somos una maquinaria más lenta y más difícil de manejar. Ojalá llegue pronto el día en que esto ocurra... Entre tanto, gracias por ser las adelantadas del amor al prójimo.
Por eso nos pareció más expresiva la imagen, tan hermosa, de nuestro San Vicente cargado de niños pobres y abandonados.
Es Patrono para ser protector y ser modelo. No podemos dudar de su protección
amorosa especialmente sobre los pobres y marginados de la Comunidad. Nos
hemos de esforzar para que también sea modelo para nosotros. En
primer lugar en el cuidado diligente sobre niños y adolescentes
de la Parroquia... |
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En segundo lugar, por la generosidad que siempre hemos de mostrar con los pobres. No sólo con una caridad asistencial de ayuda casi limosnera... No le gustaba mucho esto a San Vicente, y enseguida buscó la caridad organizada, que descubriera las causas del mal para atacarlas...
Hemos querido siempre continuar reviviendo el carisma de nuestro Patrono: Amor y Servicio a los pobres...
Así pues, en esa doble bajera, hechas una sola pieza, quedó instalado el Templo. Por una parte incómodo, con varios puntos ciegos respecto al altar (hoy solucionado por medio de televisores) y más columnas que miembros tuvo el Colegio Apostólico...
Por otra parte, íntimo, sencillo, cercano,... como un cálido cuarto de estar donde todos nos encontramos agusto...
Hemos procurado que esté siempre exquisitamente limpio y cuidado... Y que no solo el templo, sino también las celebraciones, sean todas cercanas y sencillas.
El Templo es el lugar de la Comunidad, de la Iglesia-Pueblo de Dios...
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Y en construcción de esta Iglesia-Comunidad, sí hemos puesto todo lo mejor de nosotros mismos.